jueves, 10 de enero de 2013

Invisible

Te lo volví a repetir, congelando mi sonrisa en los labios para que no notases que se me habían ido las ganas de sonreir. Daba igual que tus ojos se fijaran en la absurda imagen de la tele que en los míos... siempre resultaban tan huecos como muda era mi voz para tus oídos.
Para cuando conseguiste saber, a la tercera repetición, qué era lo que te estaba diciendo, todo había perdido ya el sentido, y ni tú te reíste ni yo fuí capaz de no llorar.
-Nunca me escuchas. Es como si no te interesara lo que te digo... casi como si yo no estuviera en tu mundo - te dije después de luchar en silencio contra mis lágrimas y al fin conseguir vencerlas una vez más.
No es que esperase una respuesta concreta, quizá en ese momento ya no me atrevía a esperar gran cosa, pero sí es cierto que me pilló totalmente por sorpresa el sonido grave y susurrante que salió entonces por tu boca. Te miré creyendo que soñaba. Pero no... era cierto... te habías dormido.
.

1 comentario:

  1. Tan dolorosamente cierto...
    Siempre he admirado la fuerza y a la vez la ternura con la que describes situaciones. Eres una crack, jodia.

    ResponderEliminar