Hay noches en que, de repente, pierdo el alma.
En un segundo, me doy cuenta de que no está, y , sobresaltada, la busco con desesperación, como si la necesitase urgentemente para algo.
Supongo que la mayor parte de las veces la tengo puesta, como cuando buscas las gafas mirando a través de sus cristales, pero yo me siento por un momento perdida, y rendida, sobre todo rendida.
Hay noches que llegan a cualquier hora del día, y en las que perdida, rendida, sin alma, no daría un céntimo por mi.
hay que ver que cosas pasan, el alma no la encuentras por que o no hay o es que es invisible ....jejejeje
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