martes, 22 de noviembre de 2011

Tras el cristal

Fue a través de un cristal. Sí. Lo recuerdo muy bien. La primera vez que te vi, fue a través de un cristal. Tú a un lado y yo a otro. Me miraste con una sonrisa, como si me reconocieras. Y yo, me quedé desconcertada. Se pararon los latidos y los parpadeos. Fue como si estuviésemos bajo el agua. Sin aire, sin palabras, sin gestos. Un instante en el que todo calla porque algo comienza, igual que ese momento en el que la noche se convierte en día. Una línea recta y luminosa que divide el antes y el ahora dando forma al después.
Di un paso y otro, hasta que acabó el cristal. Hasta que acabé al otro lado. A tu lado. Y durante un tiempo inventaste mil y una historias para cruzarte en mi camino. Me asustabas, me sorprendías, me hacías reír. Era imposible decirte que no. Era imposible resistirme a tus palabras, a tus abrazos, a tus besos, a mi piel enredada en la tuya. Era imposible, a pesar de que sabía que me quedaría sin tu amor. Lo sabía porque nunca me ocultaste la verdad.
Siempre fuiste sincero. Así, cuando volvieron tu mujer y tu hija, decidimos renunciar a nuestro amor. Nos separamos y nunca más te tuve. No volví a ir a los lugares que nos vieron, no hablé de ti, no te busqué, no pregunté. Me quedé inmóvil. Y el tiempo deshizo los nudos pero no el amor.
El otro día pasé por nuestro cristal y, de repente, vi nuestro reflejo. Cerré los ojos y escuché tu voz, nuestras risas, los besos escondidos, las frases sin terminar, las canciones de esas noches,  sentí el olor de tu piel y las caricias eternas. Fue como tirarme al mar, dejar de respirar y desmayarme en tus brazos.
Han pasado veinticinco años desde la última vez que te vi alejarte, de espaldas, hacia otra vida. La tuya. Y yo, hacia la mía. Han pasado veinticinco años y no hemos vivido sino el recuerdo y el olvido

4 comentarios:

  1. Uffff. Precioso, tremendo. lleno de imágenes tan claras que casi les ves riendose, amándose.
    Hay ternura, amor, nostalgia, pero no hay dolor.
    Supongo que el tiempo tamiza el dolor.
    Me encanta. Eres suave con la pluma y fuerte con las ideas.
    Besos

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  2. Que bonito relato... me ha encantado.
    Besos

    Lidia

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  3. Gracias Marga, efectivamente hay de todo menos dolor, sin embargo si está presente la decepción. Tu sabes.
    Muacksss

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  4. Muchas gracias Lidia. Un beso para ti

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