Antes de que todo acabe, antes de que todo llegue al fin y no comamos perdices.
Antes de que te vayas sin decir adiós, ven aquí y mírame, quiero decirte algo.
Dime qué ocurre, dime qué ha pasado, si tú eres el mismo y yo en nada he cambiado…
Te propongo un juego: ¡busquemos el amor que la rutina nos ha robado!
Empecemos de nuevo.
Yo prometo no quejarme si al hacer la cama dejas alguna arruga en el edredón, pero tú no podrás quejarte si está muy caliente la leche del café que te he preparado mientras te duchabas.
¡¡¡6!!! ¡¡¡Te toca tirar otra vez!!!
Vaaaaaaaaaaaaaaaale, yo no iré detrás de ti para que apagues las luces, si tú bajas el volumen de la tele cuando ves el futbol los domingos.
Abramos las ventanas y que entre aire fresco.
No, ya no haré más trampas al parchís, pero es que me hace tanta gracia que no te des cuenta de que las hago…
Tú tendrás que inventar otro vals, para que lo baile en el salón, cuando esté feliz… yo sola… y me llames loca… ¡¡Hazlo otra vez!!
Volvamos a cocinar juntos.
Volvamos a besarnos cada mañana al despertar, como antes, cuando no me molestaba que tu despertador sonara durante minutos.
Ahora dejaré de gritarte por esto, y ahora dejarás de suspirar si un día hago ruido al coger unos zapatos, mientras tú sigues durmiendo porque hoy entras más tarde a trabajar…
Y ahora volvamos a acariciarnos hasta que nuestra piel se erice, así mis constantes dolores de cabeza… no lo serán tanto.
Volvamos a reír y a llorar juntos.
Y a reír, reír y reír…
Siempre juntos.
Antes de que te vayas, coge el dado, mueve ficha, es tu turno
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