viernes, 9 de septiembre de 2011

Tristeza

La tristeza entra por mi balcón, y con su manto gris, penetra por cada rincón de mi hogar, buscando mi corazón para torturarlo con tus recuerdos. Llueve en mis ojos haciendo borrosa tu imagen en mis pupilas, desembocando ríos de lágrimas por ti, que llegan hasta el fondo de mi alma para seguir su camino hacia el vacío. Abro todas las ventanas de mi casa para buscar los rayos del sol que se esconden tras las nubes y a ese sol le pido que vuelva a iluminar mi vida.
Alargo los brazos como los árboles que estiran sus troncos y sus ramas para secuestrar  la luz y el calor sin los que morirían.
Según avanzas, al fondo, a lo hondo y en lo adentro el viaje se llena de aristas y esquinas que no  pueden evitarse y que rozan con suavidad o con ira la piel que cubre el alma desnuda que camina torpe y ciega.
Sé que todo tiene un final, tanto lo bueno como lo malo, así pues me queda la esperanza de saber que el  blanco y negro de mi vida no tardará en vestirse de colores.

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